15 M, 22 M

El pasado día 22 de mayo, no fui a votar, ejercí libremente mi derecho a la abstención en unas elecciones democráticas, que recuerde fue la primera vez que ejercí ese derecho desde que en 1993 cumplí los 18 años. Esta vez tenía claro desde hacía meses que no iba a votar, unos días antes, comenté en facebook una entrada que compartía uno de mis amigos que venía a decir “Si no votas no tienes derecho a quejarte” a la que yo respondía que “si pagas impuestos, por supuesto que tienes derecho a quejarte, aunque no votes”.

Semanas antes había comentado, (en vivo tomando unas copas) con mis amigos (los de carne y hueso) mi intención de abstenerme, a lo cual me respondieron que tenía que votar, que era mi obligación, y lo cierto es que a los de mi generación nos han ensañado que votar es una obligación como ciudadanos. Sin embrago, desde hace dos años que leí algún artículo de Antonio Escohotado, en el que hablaba de Democracia Directa, empecé a cuestionarme si el sistema en España era realmente democrático, y pronto caí en la cuenta que obviamente, la “democracia” de la que “disfrutamos” es muy mejorable. Por ejemplo, a mí me ha costado 17 años y pico comprender que votar, en realidad es un derecho, y bendito derecho, y que nadie está obligado a dar su voto (que es uno de los bienes más preciados que tiene un ciudadano en democracia) a ningún partido, si realmente ninguno de ellos te representa, y aunque te pueda llegar a ser afín alguno de los programas electorales, sabemos que durante los cuatro años que dura una legislatura los partidos, los políticos, son capaces de traicionar, al programa, a los votantes y hasta sus propios principios por  intereses del partido, de algunas empresas, o por cualquier inconfesable razón.


Sinceramente, pensaba que las primeras elecciones en las que había decidido abstenerme iban a ser exactamente como las anteriores, ganaría uno de los dos partidos mayoritarios (esta vez le tocaba al PP) los minoritarios saldrían en los medios expresando su satisfacción por los resultados obtenidos, no nos darían datos de votos en blanco, ni de votos nulos, la abstención rondaría el 35 % y el titular de la noche electoral sería “La Fiesta de la Democracia ha Transcurrido sin Incidentes”. Sin embargo afortunadamente, como es sabido, no fue ese el titular pues en todas las plazas de España, con la Puerta del Sol como centro visible, se estaban produciendo incidentes pacíficos, felices incidentes desde una semana antes 15M, tengo que reconocer que desde el principio los viví con entusiasmo, veía, en Internet, en la Tele y en los periódicos eslóganes que me ratificaban en mi convicción de abstenerme “¡¡ Que no nos representan !!”, “Lo llaman democracia y no lo es”, pero de todos ellos me quedo, por poético, con este “Democracia Te Quiero Tanto, pero estás como ausente”.

Aunque, para mí, lo realmente importante de este movimiento, es que aun sirviéndome para ratificarme en mi opción de no votar, no era esa la consigna que se quería transmitir desde la Puerta del Sol, porque desde allí no se pedía el voto para ningún partido concreto, porque lo que nos han transmitido ese puñado de gente, organizados por unos chavales de ventipocos años, es que debemos reflexionar, debemos pensar y debemos actuar, al margen de los partidos políticos. Nos están enseñando que se puede, y se debe hacer política sin los partidos políticos, porque este no es un movimiento antisistema, pero sí está contra el sistema que favorece la corrupción, está en contra del sistema que pone el dinero de todos en manos de unos pocos (los partidos). Y este no es un movimiento contra ningún partido político en concreto, es un movimiento contra todos los partidos políticos, o por lo menos así lo entiendo yo.

Fuente: Blog de Regino Ugeda

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  1. villena

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